Conducción en personas mayores: el gran reto de la movilidad, la autonomía y la seguridad vial
Un estudio pionero busca mejorar la evaluación de la conducción en personas mayores
«Conducir no es solo sentarse al volante. Es utilizar al mismo tiempo memoria, atención, percepción del peligro, toma de decisiones y capacidades físicas en un entorno que cambia constantemente». — Jorge Clavijo, terapeuta ocupacional.
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La conducción en personas mayores es uno de los grandes desafíos de una sociedad cada vez más longeva y activa. Cada año aumenta el número de conductores mayores de 65 años que mantienen una vida independiente gracias a su vehículo. Sin embargo, también crecen las dudas sobre cómo garantizar una conducción segura sin limitar innecesariamente su autonomía.
Sobre esta cuestión gira la investigación que desarrolla Jorge Clavijo, terapeuta ocupacional e investigador de la Universidad de Málaga, quien participó recientemente en el podcast Nos Hacemos Mayores para explicar un proyecto que podría cambiar la forma de evaluar la capacidad para conducir en la población sénior.
El objetivo es claro: crear un protocolo científico que permita determinar de forma más precisa cuándo una persona puede seguir conduciendo con seguridad y cuándo necesita apoyo, adaptación o una revisión más exhaustiva.

Conducción en personas mayores: una realidad cada vez más frecuente
España cuenta actualmente con alrededor de 27 millones de conductores activos. De ellos, aproximadamente el 15 % tienen más de 65 años, lo que supone cerca de 4 millones de personas.
Esta cifra seguirá creciendo debido al envejecimiento de la población y al aumento de la esperanza de vida.
Sin embargo, Jorge Clavijo insiste en desmontar uno de los grandes mitos relacionados con la conducción en personas mayores:
«Ser mayor no significa conducir peor.»
De hecho, diversos estudios muestran que muchas personas mayores desarrollan estrategias compensatorias para aumentar su seguridad:
- Mantienen mayores distancias de seguridad.
- Reducen la velocidad.
- Evitan conducir por la noche.
- Prefieren horarios con menos tráfico.
- Conocen perfectamente los trayectos habituales que realizan.
Estas conductas reflejan una mayor percepción del riesgo frente a los conductores más jóvenes, que suelen asumir más situaciones peligrosas al volante.

¿Por qué es necesario estudiar la conducción en personas mayores?
Aunque la experiencia juega a favor de los conductores sénior, el envejecimiento puede afectar progresivamente algunas capacidades relacionadas con la conducción.
Entre ellas destacan:
- Atención sostenida.
- Tiempo de reacción.
- Memoria.
- Percepción visual.
- Capacidad para procesar múltiples estímulos.
- Movilidad física.
La cuestión no es determinar la edad a la que alguien debe dejar de conducir, sino identificar de forma objetiva cómo afectan estos cambios a cada persona.
«El envejecimiento es muy heterogéneo. Cada persona envejece a su ritmo», recuerda Clavijo.
Por ello, el equipo investigador está desarrollando una herramienta que permita evaluar capacidades reales y no basarse únicamente en la edad cronológica.
El origen del proyecto: de los pacientes con ictus a las personas mayores
La investigación comenzó inicialmente con personas que habían sufrido un ictus.
Muchos pacientes recuperaban parte de sus capacidades y planteaban una pregunta recurrente:
«¿Puedo volver a conducir?»
A partir de esa necesidad, el equipo desarrolló un protocolo de evaluación para analizar las habilidades necesarias para retomar la conducción tras un accidente cerebrovascular.
El trabajo fue publicado con la colaboración de la Dirección General de Tráfico (DGT) y abrió una nueva línea de investigación.
La siguiente pregunta era inevitable:
¿Qué ocurre con las personas mayores o con quienes presentan deterioro cognitivo leve?
La respuesta es el estudio actual, desarrollado por investigadores de la Universidad de Málaga en colaboración con la Universidad de Granada.
Australia ya se hizo esta pregunta hace 40 años
Uno de los aspectos más curiosos de la entrevista es la referencia a Australia.
Mientras en España apenas comienza a abordarse esta cuestión de forma estructurada, los australianos empezaron a plantearse estos desafíos en 1986.
Tras décadas de investigación desarrollaron la conocida batería OT-DORA, una herramienta utilizada para evaluar la capacidad de conducción en personas mayores.
Los terapeutas ocupacionales especializados trabajan junto a instructores de autoescuela para valorar las capacidades del conductor y ofrecer información útil a los centros de reconocimiento.
La investigación española toma parte de esa experiencia internacional para adaptarla a nuestra realidad.
Deterioro cognitivo leve y conducción: una de las grandes incógnitas
Uno de los temas más interesantes abordados durante la entrevista fue el deterioro cognitivo leve (DCL).
Se trata de un estado intermedio entre el envejecimiento normal y la demencia.
Las personas con deterioro cognitivo leve pueden presentar:
- Pequeños problemas de memoria.
- Algunas dificultades en actividades complejas.
- Ligera disminución del rendimiento cognitivo.
Sin embargo, no cumplen los criterios clínicos para ser diagnosticadas de demencia.
Y aquí aparece el gran dilema.
Mientras que una persona diagnosticada de demencia debe dejar de conducir, quienes presentan deterioro cognitivo leve pueden continuar haciéndolo.
Además, algunas personas permanecen toda su vida en esta fase sin evolucionar hacia una demencia, e incluso otras recuperan niveles cognitivos normales.
Por ello resulta imprescindible disponer de herramientas específicas para evaluar cada caso.
¿Cómo se evalúa la capacidad de conducción en personas mayores?
Uno de los miedos más frecuentes de quienes participan en el estudio es pensar que podrían perder automáticamente el permiso de conducir.
Jorge Clavijo aclara que esto no sucede.
La investigación no retira carnés ni comunica resultados a la administración.
Lo que realiza es una evaluación integral de aproximadamente seis horas distribuidas en varios días.
Las pruebas incluyen:
Evaluación cognitiva
Se analizan capacidades como:
- Memoria.
- Atención.
- Percepción del peligro.
- Velocidad de procesamiento.
- Toma de decisiones.
Evaluación física
Se valoran aspectos relacionados con:
- Movilidad.
- Coordinación.
- Fuerza.
- Capacidades motoras.
Simulador de conducción
Los participantes realizan recorridos virtuales que permiten analizar comportamientos en situaciones de tráfico.
Conducción real
La evaluación final se realiza en un vehículo de autoescuela acompañado por un instructor profesional.
EDEC: la herramienta que puede revolucionar la evaluación de la conducción
Durante el estudio se utiliza una prueba desarrollada por el propio equipo investigador denominada EDEC (Evaluación del Desempeño de la Conducción).
Este sistema analiza aspectos observables como:
- Uso correcto de intermitentes.
- Mantenimiento del carril.
- Gestión de intersecciones.
- Respuesta ante señales.
- Conducta general al volante.
Los resultados permiten clasificar al conductor en tres categorías:
- Apto.
- Dudoso.
- No apto.
Posteriormente estos datos se comparan con la valoración realizada por el instructor de conducción para comprobar su fiabilidad.
El impacto emocional de dejar de conducir
Uno de los momentos más humanos de la entrevista llegó cuando se abordó una realidad poco comentada:
dejar de conducir puede afectar gravemente a la salud mental.
Perder el coche implica mucho más que perder un medio de transporte.
Supone perder:
- Independencia.
- Libertad.
- Participación social.
- Espontaneidad.
- Control sobre la propia vida.
Especialmente en entornos rurales, donde el transporte público es escaso, dejar de conducir puede provocar aislamiento social.
Por eso, según explica Clavijo, es fundamental acompañar esta transición con programas de apoyo y alternativas de movilidad.
Tecnología y conducción en personas mayores: una gran aliada
Los avances tecnológicos están transformando la movilidad.
Actualmente muchos vehículos incorporan sistemas que facilitan enormemente la conducción:
- Frenado automático.
- Detección de obstáculos.
- Aviso de cambio involuntario de carril.
- Encendido automático de luces.
- Sensores de aparcamiento.
Además, existen adaptaciones específicas para personas con limitaciones físicas derivadas de un ictus u otras patologías.
Sin embargo, el investigador recuerda una idea fundamental:
«La tecnología ayuda, pero no sustituye las capacidades cognitivas necesarias para conducir con seguridad.»
La capacidad de anticipar riesgos, interpretar situaciones complejas y tomar decisiones rápidas sigue dependiendo de la persona.
Señales de alerta que no debemos ignorar
Durante la entrevista, Jorge Clavijo compartió algunas señales que pueden indicar la necesidad de revisar nuestros hábitos de conducción.
Entre ellas destacan:
- Frenazos frecuentes.
- Confusión en cruces o salidas.
- Dificultad para mantener el vehículo centrado.
- Nerviosismo excesivo ante tráfico intenso.
- Problemas para reaccionar a tiempo.
Ante estas situaciones recomienda adoptar medidas sencillas:
- Conducir en horarios tranquilos.
- Evitar la noche.
- Mantener más distancia de seguridad.
- Limitar los trayectos complejos.
- Solicitar una valoración profesional.
La prevención sigue siendo la mejor herramienta para preservar la seguridad vial.
Una oportunidad para participar en una investigación pionera
Actualmente el equipo necesita personas voluntarias de 65 años o más para participar en el estudio.
Los participantes reciben una evaluación completa de sus capacidades cognitivas, físicas y de conducción, junto con un informe personalizado no vinculante.
Según explica Clavijo, muchas personas encuentran especialmente útil conocer cómo se encuentran realmente y detectar posibles áreas de mejora.
La investigación busca reunir al menos:
- 53 personas mayores sanas.
- 53 personas con deterioro cognitivo leve.
Aunque cuantos más participantes se incorporen, más sólidos serán los resultados.
El futuro de la conducción en personas mayores
La sociedad está cambiando.
Cada vez vivimos más años, mantenemos una vida más activa y queremos seguir participando plenamente en nuestro entorno.
Por ello, el debate ya no debe centrarse en cuándo una persona debe dejar de conducir, sino en cómo evaluar de manera justa, científica e individualizada sus capacidades.
La investigación liderada por Jorge Clavijo representa un paso importante hacia un modelo que combine seguridad vial, autonomía personal y calidad de vida.
Porque, como recordó durante la entrevista:
«No se trata de quitar carnés. Se trata de ayudar a las personas a conducir de forma más segura y a mantener su independencia el mayor tiempo posible.»
Descubre otros entrevistados.
Hoy te propongo conocer a Inma Orgaz, que también nos habla de la terapia ocupacional pero con personas con síndrome down.
Ronda de preguntas personales:
Afición: El Fútbol
Persona referente: María Rodrigo Vallón. Y mi pareja.
Aprendizaje: Que todo necesita su tiempo y no agobiarse por querer llegar al final sin vivir el momento.
Cultura: su podcast «Hablando de to«, de terapia ocupacional.
Invita a participar: Lucia LaFFarga
Contactos:
👉 Jorge Clavijo
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